En Buenos Aires me pasaron tantas cosas...
Un día me caí por el agujero de una camiseta amarilla. Me aporrié la cola y después de un par de semanas el dolor se me pasó.
Luego subí tan alto tan alto, mientras escuchaba una canción que luego se hizo realidad. Golpiando las paredes. Un reflejo, un espejo, golpiando las paredes mientras lloramos.
Me topé con las locuras y me di cuenta que silvio tenía razón, hay locuras de varios tipos. Yo me encontré con locuras prestadas. Ingenuas, infantiles y por lo tanto siempre siempre dolorosas. Luego dí con la locura para la esperanza y me paré y comencé de nuevo.
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